Hay que explotar de vez en cuando… ¿o no?

Hace poco me contaba una amiga que, de tanto estrés acumulado en el trabajo, había explotado finalmente con una compañera y se habían vivido unos momentos de tensión fuerte acompañados de gritos y hasta de lágrimas. Posteriormente yo estaba comentando este incidente con mi mamá y al final ella me dijo: bueno, también está bien explotar de vez en cuando, ¿no?

 

Esta pregunta hizo saltar todas mis alarmas y mi cuello se estiró para colocar mi cabeza en modo “espera un momento” y mis ojos se abrieron más de la cuenta en modo “ me acabo de dar cuenta de algo”. Y ahí pensé: ¡nos lo han enseñado mal! No tiene sentido explotar de vez en cuando. Lo que hay que hacer es saber gestionar tus emociones para no explotar nunca.

Algunos dirán, “hombre, explotar a veces sienta bien, te liberas y luego te quedas a gusto.” Bueno, yo no estoy de acuerdo. Primero, para terminar explotando, debes haber estado acumulando una cantidad de tensión tan enorme, que tu cuerpo y tu mente no son capaces de sostenerla por más tiempo y por eso la sacan de forma tan violenta. ¿¡Alguien diría que es bueno acumular tanta tensión!? A mi me suena muy alarmante la verdad. Además, esa carga acumulada lo único que hace es minar nuestra salud.

El estrés y la tensión, debilitan nuestro sistema nervioso, dañando sus células.

No hay que cargar hasta explotar. Hay que saber liberarse de las cargas para no explotar.
No hay que cargar hasta explotar. Hay que saber liberarse de las cargas para no explotar.

 

El estrés, aparte de afectarnos físicamente (cansancio, dolor de músculos, ojeras, acné…) también repercute de forma muy agresiva en nuestras emociones volviéndonos más irascibles, irritables y poco tolerantes. O como habitualmente lo conocemos: a punto de explotar.

 

 

 

Toda esta agitación, lo que hace es, literalmente, robarnos la energía. Por lo tanto es absurdo y contra producente acumular estrés laboral, ya que ese mismo estrés te va a quitar la energía que necesitas para llevar a cabo tu trabajo.

Y si ya atendemos concretamente al momento de la misma explosión, entonces sí que la cantidad de energía empleada en ello nos dejará sin fuerzas para nada más y tendremos que irnos a dormir dos días seguidos para recuperarnos. Por no hablar de la energía que habrá que emplear más tarde en resolver el conflicto, cuando podríamos estar utilizándola para algo más productivo, laboralmente hablando. Si a eso ya le sumamos el sentimiento de culpa que suele quedar después de un episodio así, estaremos tan agotados, que no creo que nos apetezca volver a explotar nunca jamás en la vida.

Así que, en resumen, me parece mucho más lógico, inteligente y sensato, aprender a gestionar el estrés y las emociones para no tener que explotar. Lo que pasa es que nadie nos ha enseñado a hacerlo. Te invito a leer estos rápidos hábitos para evitar el estrés laboral.

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3 comentarios en “Hay que explotar de vez en cuando… ¿o no?

  1. Me parece muy interesante este post. Me ha pasado muchas veces el haber contenido sentimientos hasta el momento de tener que explotar. No lo hago con frecuencia, pero a veces pienso que es por no expresar mis emociones más a menudo. No sé si me pasa tanto en el trabajo, a veces creo que traigo cosas del trabajo a la casa y vice versa. Cómo logras un equilibrio personal y laboral para no explotar de vez en cuando? Saludos!

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    1. Hola Mónica!!
      La verdad es que a mi también me resultó interesante pararme a reflexionar sobre algo que consideramos tan habitual y creemos que es hasta bueno… Normalmente sí creo que estas cosas tienen que ver con no expresar nuestras emociones o no saber expresarlas de la forma correcta, en el momento adecuado. Trabajar la comunicación me parece algo esencial si queremos lograr un equilibrio en nuestras relaciones y con nosotros mismos.

      Es muy normal lo que dices de mezclar el trabajo y vida personal en cuanto a lo emocional y vamos arrastrando cosas de ambos lados al otro. Yo creo que cada uno tiene su manera de lograr ese equilibrio entre ambas parcelas, pero sí pienso que hay que intentar diferenciar y saber gestionar las emociones en cada terreno. Lo que te decía antes: aprender a comunicarnos, y aprender a aceptar nuestras emociones para procesarlas correctamente y que no afecten en los terrenos que no tienen que afectar.

      Y luego por supuesto haciendo yoga, meditando, saliendo al campo a conectar con la naturaleza… y dedicándose a uno mismo al menos unos minutos diarios… podríamos hablar de esto horas!!! 🙂

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